Frases o filosofía barata

  • "Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes el comentario" Arthur Schopenhauer.
  • "La mayoría de las mujeres se proponen cambiar a los hombres y cuando lo consiguen se dan cuenta de que ya no les gustan" Marlene Dietrich.
  • "No seas demasiado dulce: te tragarán. Pero no seas demasiado amargo: te escupirán" Proverbio arameo.
  • " Amor: un juego en el cual hay dos que pierden, el hombre y la mujer; y uno sólo que gana: la especie" Abate Prévost.
  • "Quitaré mi ropa, quitarás tu ropa, apagaremos las luces y dispondremos de un año hasta aprender a leernos en braile" Jorge Ortiz Robla.
  • "Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas" Provervio chino.
  • "Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para ser un imbécil" José Ortega y Gasset.
  • "Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido" Paul Bourget.
  • "Yo sé que la muerte no resuelve nada, que todos los problemas hay que resolverlos de pie" Alejandro Casona.
  • "Hay dos maneras de conseguir la felicidad: una, hacerse el idiota; otra, serlo" E. Jardiel Poncela.

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lunes 31 de agosto de 2009

Llanes - La Isla

57 km.
Un día muy laaaaaargo, a pesar de no llegar ni a los 60 kilómetros.Comienza la mañana en Llanes y tanto Merche como yo no tenemos muchas fuerzas.

Ays qué pereza!!!
Nos empezamos a dar un poco más de prisa cuando el chico del albergue nos dice que no nos durmamos en los laureles que han anunciado tormentas para el mediodía. Con un poco de suerte para mediodía estamos ya en el siguiente albergue o muy cerca.
Al salir del albergue vemos que el cielo está muy gris y muy cerrado. Nos va a caer una tormenta fijo.
Al llegar a Poo el aspecto del cielo da verdadero miedo. No tarda mucho en empezar a chispear y con la lluvia comienza el calvario.
Asturias es muy bonito y los paisajes merecen mucho la pena pero no nos ha recibido muy bien.

Los paisajes de acantilados y mar siguen acompañándome en mi viaje. Aunque todo queda un poco deslucido con la tormenta también es bonito así. El norte es así.
Llega un momento en el que la lluvia es demasiado fuerte y por suerte encontramos un refugio temporal en una iglesia en lo alto de una colina. Pues nada, a esperar un ratillo a ver si escampa un poco.

En el pueblo de Nueva Merche y yo nos tomamos un café calentito que nos sienta de maravilla, pero al ponernos otra vez en marcha comienza a llover de nuevo, no muy fuerte pero llueve.
El camino te dirige por aldeas tranquilas y poco antes de llegar a Ribadesella Merche se adelanta y yo comienzo a seguir las flechas.
Pasados unos minutos y unos cientos de metros comienzo a sospechar que nos hemos perdido de vista, porque aunque llevo un buen ritmo no la he alcanzado todavía. UHMMMMM
Bueno, sólo tengo que seguir las flechas.
Siguiendo las flechas y sin tener rastro de Merche llego hasta la última de las indicaciones que muy amablemente me indica que tengo que volverme por el mismo camino por el que he venido. Qué es esto???? Estos son los acantilados para los cuales tenías que desviarte. Cachis!!!!!
Nada, media vuelta y a apretar los dientes para ir rápido a coger a Merche.

No tardo mucho en llegar a Ribadesella donde después de hacer un par de fotos y comerme unas barritas energéticas, seguimos nuestro camino.

Esta vez tiramos por la carretera porque el cielo está muuuuy mal. No tardamos mucho en calarnos de nuevo. El cielo del norte comienza a descargar toda su fuerza y gracias a un par de paradas de autobús conseguimos que no nos pille de lleno.

Desde Ribadesella hasta prado ir pedaleando con la bici se asemeja más a ir buceando. En Prado, en una de las paradas de autobús y la única del pueblo nos rendimos y decidimos quedarnos en La Isla. No está muy lejos de donde estamos y, aunque en la guia pone que no tiene agua caliente, nos tiramos corriendo hacia allá.

El albergue es bastante cutre pero por suerte la guia se equivocaba y sí que tiene agua caliente.

Cuando llegamos casi nos quedamos fuera porque una familia de Belgas de padres y 5 hijos han llegado antes. Ellos van con coche de apoyo y por el aspecto tan limpio que tienen vienen dentro del coche. En fin, habría que controlar esto un poco más.

El caso es que tenemos sitio en lo que viene siendo el salón/comedor/cocina/entrada. Para como vamos hoy con esto nos basta.

Una vez duchados nos vamos a comprar y a dar una vuelta por el pueblo y la playa. La colina Tim Burton.

Si, la tormenta ha sido tan cruda como chungo se ve el cielo.

martes 25 de agosto de 2009

Santillana del Mar - Llanes

77 km.
Recuperado el kilómetraje perdido y con menos dolor en la rodilla, sigue mi viaje, ya entrando en Asturias.
El día en Santillana estuvo bastante bien. Relajado y con la rodilla bien untada en reflex fue un día de descanso.
Por la noche llegaron como a las 21 los tres bicigrinos que perdí en Castro Urdiales. A esas horas, claro, no había hueco en el albergue así que, tuvieron que dormir a la intemperie enfundados en sus sacos y con las mantas que les dejamos. Qué chalados!!!!
También conocí a Merche, una chica de bilbao que va con la bici también. Lo fuerte de esta chica es que el mes anterior se había hecho el camino Francés!!!! En fin.
El caso es que por la mañana salimos Merche y yo a ver si encontramos algún sitio donde desayunar. En Santillana todo cerrado. Seguimos por la carretera pensando que va a haber algo abierto pero no, no hay nada abierto.
Ya en Cóbreces, encontramos un bar que abre a las 9 y como son menos 5 esperamos un ratillo.
Ya desayunados seguimos el camino por pequeños pueblecillos.
La entrada en Comillas no es muy allá y como los dos conocemos ya esa ciudad decidimos que nos la vamos a saltar.
Por caminos llegamos sin problemas a San Vicente de la Barquera.....
... con todos sus barcos en el fondo.
Desde San Vicente comienza una subida con una pendiente infernal. Poco a poco vamos trepando por la montaña hasta llegar a Acebosa. Subida tras subida, con sus bajadas correspondientes, llegamos a Pesués, donde paramos a tomar algo y a decidir dónde podemos poner el final de etapa.
Resulta que en Llanes, donde yo tenía previsto parar, no hay albergue de peregrinos y sólo hay albergues juveniles que, en las fechas en las que estamos, están todos llenos.
Bueno, decidimos llegar allí y ya veremos lo que hacemos.
Al final la cosa no ha ido mal. Hemos encontrado un albergue en la estación de tren que nos servirá para descansar hoy.
La rodilla me ha empezado a molestar los últimos kilómetros así que no puedo ir mucho más allá.
Lo que sí puedo es dar una vuelta por el pueblo y por el puerto.
Parecía que querían que les hiciera una foto.

viernes 21 de agosto de 2009

Güemes - Santillana del Mar

48 km.
Etapa muy breve y no porque yo haya querido, sino porque no me ha quedado más remedio. La rodilla no me ha dado mucha más oportunidad.
Aunque he ido con un ritmo más flojo al final la rodilla me ha hecho parar. Bueno.

Por la mañana bajo a desayunar y me encuentro con María y Cristina. Son muy majas, qué lástima que no vaya a coincidir más con ellas.
Con ellas voy hasta Galizano, donde me despido y cojo un carril bici que lleva hasta Somo. Antes de irme nos hacemos una fotillo.
En Somo cojo el barco que me lleva a Santander.

Como en todas las ciudades grandes, me entra el agobio por salir de allí y estár de nuevo por los caminos solitarios entre bosques. Sigo las indicaciones del Camino de Santiago como puedo porque éstas estan en la acera, con lo que tengo que ir esquivando peatones. Un poco trabajoso el salir de Santander y, la verdad, bastante feo.
De camino me paro en una farmacia para comprar una rodillera para intentar evitar el dolor de la rodilla.

Poco a poco se llega a Bóo. Si sigues las indicaciones, se empieza a rodar por pequeñas carreteras. Después de Bóo, el camino llega a un punto donde hay un cruce. A la derecha hay un pequeño tunel que pasa por debajo de las vías. Aunque hay una cruz que nos indica que no tenemos que ir por ahí y que el camino sigue de frente, no hay que hacerle mucho caso si se quiere ahorrar unos kilómetros. Por debajo del tunel se coge un camino con la misma dirección que nos indicaban antes. Al poco tiempo se llega a un puente por donde pasa el tren para sortear el río. Se puede pasar sin problemas por allí, eso sí, mirándo que no venga ninguno.
La rodilla empieza a molestarme y decido acortar por la carretera para no forzarla mucho.
Y por la carretera paso Bárcena de Cudón, Requejada y Bureda. A estas alturas la rodilla duele bastante y veo que todavía me queda el ascenso a Santillana del Mar y a Cóbreces, donde hay una abadía y que es mi parada propuesta.
Llegar a Santillana me cuesta sudor y lágrimas. El dolor en la rodilla es bastante insoportable. Quedan 10 kilómetros para llegar a Cóbreces. Me voy a comer para decidir si después sigo o me quedo aquí.
Después de comer veo las estrellas cuando me levanto así que la decisión es fácil. Me quedo en Santillana.
El albergue esta muy cerca de la Colegiata. Hay que llegar relativamente pronto (abren a las 16) porque sólo hay 12 plazas. Por suerte yo tengo la mía y hoy podré descansar la pierna.
Miedo me dá pensar en mañana.
La colegiata y una típica casa de Santillana del Mar.

jueves 20 de agosto de 2009

Pobeña - Güemes

80 km.
Una etapa muy dura en la que entro en Cantabria y en la que me fastidio la rodilla. Una pequeña lesión que me acompañará el resto del viaje.
Por la mañana el día comienza muy suave. Hay que subir unos escalones (nada en comparación con los de Pasajes) para alcanzar una vía verde que discurre por unos acantilados pegados al mar.
En la parte alta de los escalones me encuentro con Lolo & Co., tres bicigrinos con los que voy a hacer parte del viaje.
La vía verde por la que vamos esta hecha por el trazado de un antiguo tren de minería. Este tramo es bastante agradable y fácil y sin darnos cuenta llegamos al comienzo del alto de Saltacaballos. Por caminos tan impresionantes (que pena que no se aprecie la pendiente) como este, llegamos a la parte más alta.
De aquí a Castro Urdiales no es muy difícil ya que, quitando la bajada vertiginosa hasta Otañes, el camino va por el trazado del antiguo tren.
Ya en la entrada de Castro Urdiales, en una rotonda, yo sigo las flechas amarillas y cuando me quiero dar cuenta, los tres bicigrinos se me han perdido!!!! Pero dónde se me han metido???
En fin, sigo hacia el centro de Castro y su puerto. Voy a sentarme a desayunar en una cafetería que conozco que esta en frente del puerto a ver si los veo pasar.
Pero no, no pasan. Yo, mientras tanto, me pongo con la cámara y las barquitas de Castro.
Siguen sin pasar y como ya ha pasado un tiempo prudencial, decido irme y seguir yo solo. El camino nos volverá a juntar.
Para salir de Castro Urdiales basta con seguir la carretera nacional hasta la plaza de toros y allí ya se pueden encontrar las flechas amadas.
Esta parte, aunque dura porque el suelo esta lleno de grandes piedras, es muy bonita porque discurre a lo largo de los acantilados, lo que nos deja paisajes como este.
El día esta siendo bastante impresionante, como impresionantes son los acantilados por los que voy con la bicicleta. En este camino, cuando no vas por bosques tupidos, vas por los acantilados de la costa, que no sé qué será mejor!!!
A diferencia del Camino Francés, este camino esta muy poco transitado y te puedes encontrar con zonas donde el camino se vuelve casi inapreciable.
Por estos paisajes y caminos llego a Islares.
En Islares se puede seguir por el camino y llegar hasta Guriezo para cruzar la ría o coger la carretera nacional y ahorrarse un buen tramo. Decido coger la carretera.
Una vez cruzada la ría hay que apretar los dientes y ponerse a subir por una pendiente de mil demonios que te deja casi a las puertas de Liendo.
Desde aquí, queda poco a Laredo, donde sello y cojo el ferry que lleva a Santoña.
Cuidado los de las bicicletas porque el tipo te cobra por ellas y mi impresión fue que te cobra lo que le da la gana. En fin, tampoco te vas a dar media vuelta.....
Ya en Santoña me paro por el centro para tomar algo y reponer un poco las fuerzas. Todavía queda mucho camino.
La vuelta en marcha me cuesta horrores. Me siento cansado y parece que la rodilla izquierda comienza a molestarme un poco.
Con lo hecho polvo que estoy me tiro a la carretera para poder avanzar un poco más rápido.
Con mucha más pena que gloria voy pasando las ciudades por las que pasa la carretera. Arnuero, Bareyo....
La rodilla me duele bastante más que antes y el camino por la carretera no se hace mucho más fácil.
A partir de Barello comienza una subida con una pendiente bastante razonable que acaba por destrozar mi rodilla. No me lo puedo creer!!! Pero es que no se va a acabar la subida???
Al poco comienza una bajada muy tendida que no me da mucho respiro tampoco.
Llego exhausto a Güemes pero resulta que el albergue esta un poco más allá. A estas alturas ya voy pedaleando sólo con la derecha.
Tras unos 15 minutos que me parecieron eternos llego al desvío hacia el albergue y como no puedo más esta última parte la hago a pié.
El albergue me parece un oasis en medio del desierto y el fin de mis penurias por hoy.
Este albergue es un hito en el camino y es de parada obligatoria para todo el que haga el Camino del Norte, tanto a pié como en bicicleta o caballo.
Lo único que diré es que el ambiente es inmejorable y la atención increíble.
Aquí conozco a uno de los mayores ángeles del camino: Manu el masajista. Resulta que es un señor ya jubilado que se dedica a dar masajes gratis a los peregrinos que lo requieran.
A mí me arregló la rodilla con el mismo trato que si fuera un cliente de pago.
Muchas gracias Manu!!!
Algunas fotos del albergue:
Las habitaciones:
Un caballo muy majo que estaba en la entrada.
Por la noche, cena por parte del albergue y algo de música con una guitarra española y quien se atreviera a cantar.

miércoles 19 de agosto de 2009

Ziortz - Pobeña

90 km.
Un día largo, muy largo, que me va a traer algunas consecuencias.
Los monjes del Monasterio de Cenarruza nos traen el desayuno a las 7 con lo que he tenido que madrugar. El desayuno está compuesto por café y pan duro. Jajaja típico de la austeridad en un monasterio. Al pan duro le añadimos algo de chocolate que teníamos por ahí en nuestras mochilas.
Se puede ir por el camino o por la carretera y no me lo pienso mucho. Por el camino.
Esta parte es preciosa. El camino se adentra en un bosque tupido de pinos, eucaliptos y helechos.
Como estuvo lloviendo ayer noche el firme del camino no está muy practicable. Es un poco arcilloso y con la humedad que hay en el ambiente me cruzo con bastantes charcos y zonas donde la bicicleta resbala. Todo eso me dá igual ya que el entorno es encantador.
Esta parte se hace un poco larga si las estás pasando canutas. Después de los caminos arcillosos planos vienen unas bajaditas con muchas piedras y plantas que con los pies mojados fueron una delicia.
Entre sendas y aldeas se llega a Gernika casi sin darse cuenta.
Un buen café con tostadas me repone de este primer tramo y me prepara para el siguiente.
El camino sigue en dirección al alto de Morga, que sin haber encontrado las flechas, hago por la carretera. En la cima enlazo de nuevo con el camino que discurre entre bosques y con muchos sube y bajas.
Casi sin darme cuenta llego a Lezama.
Desde aquí sólo me separa de Bilbao el alto de Avril. Al principio comienza por una pista asfaltada que cruza la autovía. Al poco la pista se transforma en camino ciclable, el camino ciclable en camino no ciclable y éste en senda de mala muerte con una inclinación endemoniada y lleno de zarzas. Esto acaba casi con mis fuerzas pero llego a la cima.
Y de aquí a Bilbo es sólo bajada.
El Museo Guggenheim es bastante impresionante.
Lo siento, no me he podido resistir la tentación de hacer el montaje.
A partir de aqui se me hace un poco pesado.
Bilbo es muy chulo. El centro tiene un ambiente bastante bueno. El paseo por la ría bastante bonito.
Lo malo de este tramo es la parte entre Bilbo y Baracaldo. Tengo que ir por la carretera nacional. Esta parte es bastante peligrosa, fea y decadente. Se pasa por varias fábricas abandonadas y barrios no muy bonitos. En fin, no todo el campo iba a ser orégano.
Eso si, una vez llegado a Baracaldo y cogido el bidegorri la cosa cambia.
A estas alturas voy bastante hecho polvo pero tengo que llegar a Pobeña y rezar para que haya hueco en el albergue porque si no voy listo.
Después de una que otra subida llega una larguísima bajada por bidegorri que me deja en Muskiz antes de lo que creía.
De aquí a Pobeña sólo hay que cruzar una parte de playa y se llega a Pobeña. El albergue está justo al otro lado del parque que se ve.
Por suerte hay sitio todavía y no menosprecian a los ciclistas.
Corriendo suelto las cosas, me pongo el bañador y me voy a dar un chapuzón.