martes, 5 de febrero de 2008

Desaparecieron los muros

Ese bello amor ha sido vencido
por la fría noche de la indiferencia.

Eterno rey al que destronó
huella imborrable que quedó borrada,
para siempre.

Nunca verá la luz del alba
que ahora tan bella le parece.

No había imaginado aquella muerte.
Sin pasión y sin grandes dramas
desencadenados por la pena
producida por la pérdida.

No avisó la húmeda niebla que los envolvió
con manto de seda, fino, frío y negro.

El dolor con el que convivieron
con esperanza pero sin gana,
con el que lucharon
con gana pero sin esperanza.

Ese dolor que inundó las cimas más altas
anegando todo cuanto la vista alcanzaba
con inseguridades y desconfianzas.

Fuertes muros presentaba el palacio.
Fuertes muros cayeron despacio,
sin hacer ruido, sin estruendo,
sigilosos cual espía que teme ser descubierto,
como la puesta de sol que no vieron.

Junec, 4 febrero de 2008

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