

Al llegar al pueblo me encuentro sentadas a las dos inglesitas desayunando. No sé cómo se las apañan pero siempre llevan un ritmo bastante decente. Para inmortalizar la amistad me pongo con ellas y me hago una foto.

Me despido de ellas otra vez, no sé cuántas van ya. No creen que vayan a llegar a Villafranca hoy y es posible que lleguen a Santiago un día más tarde que yo por lo que no creo que las vaya a ver más. Otras personas que se quedan atrás. Es una pena porque me caen bien pero así es el camino. Salgo hacia Villafranca a ver si alcanzo a los Murcianos. Por la carretera llego enseguida a Ponferrada, que está de fiestas. Llego a la parte donde está el castillo. Justo en esta parte están los Murcianos tomando el sol. Me zampo un bocadillo de jamón y queso con una coca-cola que me devuelvelas fuerzas.
Se me está haciendo tarde y me quedan unos 23 kilómetros hasta Villafranca. Hasta Cacabelos el camino es un poco tortuoso por las eternas subidas y bajadas que hacen que las piernas se me carguen bastante.
Llego a Villafranca bastante hecho polvo y me voy al albergue municipal. Me voy a comer con los Murcianos a la plaza de Villafranca. Durante la comida aparecen Jose, Leire, Isabel, Roberto y DIEGO!!!! Lo ha conseguido! que máquina!!!
Cuando estamos acabando de comer y me piro a ducharme aparecen las inglesitas como si nada!!! Han llegado!!! En fin, son duras, si.
Después de dar una vuelta por el pueblo, que es bastante chulo, me voy al albergue a descansar y en la puerta está Penelope echandose crema en la rodilla. Por lo visto le duele bastante y mañana no cree que vayan a hacer muchos kilómetros. Si, claro, como hoy!!! Me quedo charlando con ellas después de cenar y a una hora prudente nos vamos todos a la cama, mañana llega el día tremendo del Cebreiro.



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